Guía para ahorradores principiantes y tips …

Publicado: 26 agosto 2013 en Artículos externos, Finanzas, Noticias
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¿Te suena a una auténtica misión imposible? Ahorrar es más fácil de lo que piensas; o al menos es más sencillo que el circo, maroma y teatro que debemos armar cuando encaramos un imprevisto. Al final del día, es una mera cuestión de orden y disciplina, es decir, de higiene financiera; y, como todo hábito, requiere voluntad de nuestra parte –piensa en cuánto costó habituarte a cepillar tus dientes tres veces al día, o a lavarte las manos antes de sentarte a comer.

El ahorro, en sí, es un concepto muy sencillo. Se trata del resultado que obtenemos al restar lo que gastamos a lo que ganamos. Claro, siempre y cuando lo que gastemos sea menor a nuestros ingresos porque, de no ser así, estamos haciendo lo opuesto de ahorrar, que es endeudarnos. Y, aunque es un concepto sencillo, puede que llevarlo a la práctica nos cueste un poco de trabajo. ¿Por qué? Fácil: implica guardar el dinero del que disponemos hoy, en vez de comprar o consumir un servicio. Para muchos, un auténtico calvario.

Descubre qué tan ahorrador eres

1) Cada vez que cobras tu sueldo, ¿qué haces?

a. Casi ni sientes que llegó la quincena porque tus deudas te están ahogando; por un lado cobras y por el otro pagas.

b. Intentas guardar la mayor cantidad de dinero posible, pagando solamente lo indispensable.

Yo te recomiendo….

c)  Actuar según tu presupuesto: cumples con los pagos y, además, te sobra para ahorrar.

 2) Al acabar el mes…

a. No tienes ni un quinto. Recurres a tus tarjetas de crédito para hacer compras imprescindibles.

b. Tu dinero está intacto, no lo has usado y prefieres que así siga siendo.

¿Sucede esto?

c) ¿Esperas a que llegue el siguiente pago? Vas! Por buen camino, pues has cumplido con tus compromisos y aún te queda un sobrante.

3) Cada vez que acudes al centro comercial, tú…

a. No importa tu situación financiera. Son rebajas. Sí. Re-ba-jas. Además, “te lo mereces” (o al menos de eso intentas convencerte).

b. Aunque hay productos que llaman tu atención, prefieres no comprar.

Lo que debes hacer…

c) Tener conocimiento de cuánto dinero puedes gastar sin afectar tus finanzas.

 

4) Tienes un ingreso extra que no esperabas, ¿qué haces?

a. Al ser dinero con el que no contabas, te lo gastas. Corres a la tienda más cercana a renovar el guardarropa.

b. Lo guardas debajo de tu colchón y no le dices a nadie.

También sería saludable…

c) Compras algunas cosas, pero guardas un poco por si acaso tienes algún gasto en el futuro.

5) Te enfermaste y no sabes qué tienes. Estás a unos días de recibir tu sueldo, entonces…

a. Pides prestado sin importar las condiciones. Después verás cómo resuelves esta situación, lo importante es salir del apuro.

b. Te aguantas estoicamente hasta que sea el día de pago.

Este sería el mejor panorama…

 c) Recurres al guardadito que tienes para enfrentar estas eventualidades.

 

6) En el Día de las Madres que acaba de pasar, tú…

a. Compraste el regalo de tu mamá en un semáforo de camino al festejo.

b. Aprovechaste las rebajas de enero para comprarle el regalo.

Este sería el mejor panorama…

 c) Incluiste el gasto en tu presupuesto de abril, y no afectó tus finanzas.

 7) Tus últimas vacaciones….

a. Todavía las debes.

b. Ni te preocupas por ellas, te da igual ir a la playa que al parque que está a unas calles de tu casa.

Este sería el mejor panorama…

 c) Las organizaste con tiempo y calculaste cuánto podías gastar.

 MAYORÍA A:

Tienes mucho trabajo que hacer

Ten cuidado, es probable que estés gastando más de lo que tienes y las deudas pueden acabar por ahorcar tus finanzas. Es importante que analices en qué estás gastando el dinero y si necesitas todo aquello que compras.

MAYORÍA B:

No exageres

Tener un “colchoncito” para enfrentar imprevistos es importante; sin embargo, tú estás en el otro extremo. A veces, tu preocupación por guardar el dinero es exagerada, y quizá en muchas ocasiones te genera angustia. Recuerda que basta con que elabores un presupuesto para cumplir con tus responsabilidades económicas, ahorrar, y también gastar de vez en cuando en aquello que te proporciona placer.

MAYORÍA C:

Vas por buen camino

Eres ordenado con tus finanzas, tienes muy claro que un presupuesto puede ayudarte notablemente a planear en qué, cómo y cuándo gastar. Esto te permite enfrentar tus obligaciones económicas, tener un dinero ahorrado para los imprevistos y darte tus gustitos de vez en vez. El ahorro en ti es ya un hábito, por lo que, si aún no has alcanzado alguna de las metas que te has propuesto, ten por seguro que pronto lo harás.

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